Si Hay Tamales!


Agosto me recuerda a mama Mercedes; y este año particularmente que cumplo mis primeros 10 años en Canadá recuerdo por estos días la última vez que la vi, después de haber emigrado a este país. Ustedes me conocen bien y saben que soy puro sentimiento: que la música me recuerda personas, que los olores me recuerdan lugares y que la comida me sabe a etapas de la vida… y si Emily – aunque te rías – el milo con hielo en vaso de aluminio me sabe a infancia 🙂

abuela sirviendo comidaCon mama Mercedes viví en Zapatoca mis primeros once años, y desde que dejé su casa, ella siempre estuvo muy pendiente de llamarme muy temprano cada año el día de mi cumpleaños. Cuando llegué a Canadá, sabía que para ella sería difícil hacerlo, así que la llamé yo para que me felicitara. La escuché cansada y enfermita, le sugerí que visitara al médico y prometió hacerlo. Dos días después la llamé de nuevo y ya estaba muy malita en cama. Se podrán imaginar mi tristeza! Papo estaba en campo en el ártico canadiense y yo estaba sola y con muy poco dinero para viajar de urgencia a Colombia, pero no podía dejar de hacerlo, si mama Mercedes estaba tan malita, yo tenía que estar con ella.

La tía Stella me ayudó con los pasajes y en un viaje bastante agitado llegué a Colombia tres días después. El Lunes que salí de Windsor, un avión de Air France se estrelló aterrizando en el aeropuerto de Toronto, el trancón en la autopista fue monumental, el vuelo se retrasó varias horas y luego, cual bus lechero, hice tránsito en el caribe y Venezuela para finalmente llegar a Bogotá, coger el bus que iba para Bucaramanga, quedarme en el Socorro y coger el bus del Miércoles en la madrugada que iba a Zapatoca. Me cansé otra vez de solo recordarlo jajaja, pero les cuento todo esto para ambientar el saludo que me dio mama Mercedes cuando entré a la casa corriendo muy feliz a abrazarla y ella levanta su carita y me dice: “mijita, su tía Carmen me dijo que se vino el Lunes, ni que se hubiera venido en burro!” a lo que yo respondí:” ay mamá, si me está haciendo chistes es que no está tan malita, eso me alegra mucho!”

Menos de un mes después, la vi morir en su cama, en el mismo lugar donde vi morir a papá Bernardo 15 años atrás, acompañada de algunas de mis tías y experimentando por primera vez en la vida la sensación de orfandad.

Ustedes se dan cuenta que a mama Mercedes siempre la tengo muy presente; ya Emily repite con mucha propiedad muchas de las palabras que ella usaba y hasta yo los regaño como ella solía hacerlo conmigo: “si quiere le doy para que llore por algo”, no se les hace familiar?

collage_20140804164112952_20140804164403430Este fin de semana decidí recordar sus tamales. Cuadrados, rosaditos, con alverjas, arroz y papita en cuadritos por dentro. Con un fuerte sabor a pimentón y ajo, cocinados en una olla grande a la que le ponía unas piedras encima de la tapa para mantenerla cerrada. La recordé en la cocina limpiando hojas, batiendo masa y armando sus tamalitos porque muy seguramente alguna de mis tías venía a Zapatoca. Ella siempre consentía a sus visitas con tamalitos llenos de mucho cariño.
Mientras estuvo viva, disfruté de sus tamales pero nunca se me ocurrió pedirle la receta. Solo ahora que soy mamá me pongo en el trabajo de descifrar la receta a través de mis recuerdos para que ustedes también los aprecien; y creo que lo estoy logrando. Alejito aún no se anima a probarlos, pero Emily ya se chupa los dedos y quiere repetir. Espero que algún día, cuando ya la mama no esté por ahí, se animen ustedes a prepararlos. Por si acaso, les dejo aquí las instrucciones:

Ingredientes (al tanteo, como diría la abuela jajaja) – 25 tamalesIMG_2924_20140804162348599

  • Carne de pollo, vaca y cerdo (25 pedacitos de cada una)
  • Arroz
  • Alverjas verdes
  • Papa
  • Cebolla, pimentón rojo, ajo, perejil, apio en rama
  • Caldo de gallina
  • Aceite
  • Sal y condimento al gusto
  • Harina de arepa (blanca)
  • Hojas de plátano y/o papel aluminio

Preparación

  • Adobar las carnes con suficiente sal y condimento y un licuado de cebolla, ajo, perejil, apio en rama y pimentón rojo. Tapar bien y guardar en la nevera por dos días.
  • Picar papa en cuadritos pequeños
  • Hacer un arroz con alverjas y guiso para que quede rosadito. Dejarlo un poco duro, para que termine de cocinarse dentro del tamal
  • Limpiar las hojas de plátano y ahumarlas en el fogón
  • Hacer un guiso de ajo, cebolla y pimentón rojo y sofreírlo con suficiente aceite, ponerle 4 litros de agua, caldo de gallina y sal al gusto y dejarlo hervir hasta que quede un caldo con muy buen sabor. Retirar del fuego y comenzar a poner harina constantemente con una mano, con la otra revolviendo sin parar hasta que la masa queda de consistencia espesa pero suavecita.20140803_100354_20140804161601580
  • Sobre la hoja o papel aluminio poner una cucharada de masa, encima, carne, papitas y arroz y tapar con otra cucharada de masa
  • Doblar en cuatro, como cuando envolvemos regalitos 🙂
  • Poner al baño maría a fuego alto y cocinar por dos horas
  • Dejar reposar lo suficiente antes de comer para que la masa se compacte. Generalmente los hago al final del día, así reposan durante la noche y están listos para el desayuno.

Y el ingrediente secreto está en el amor que les pongan. Que los disfruten!

About SofiaPrada

http://about.me/sofiaprada

Posted on August 4, 2014, in A Taste of Honey, Español, In My Life and tagged , , . Bookmark the permalink. 4 Comments.

  1. Blanca Inés Prada Márquez

    Sofía qué lindas la historia de tus tamales y qué belleza Emily ayudándote. Que los disfrutes. Es una pena, pero a mi no me caen bien los tamales y por ello mamá Mecedes a veces se sentía porque ella los hacía con tanto gusto y yo ni los probaba. Buenos entonces a disfrutar de tus tamales.

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  2. Admiro tu capacidad para recordar y describir tan perfecto que lleva a vivir a quienes te leemos

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  3. Hola sofi, leer esta historia me llevo a mi, también a mi infancia, más o menos los 12 o 13 años, cuando mi tía Nubia, preparaba sus ayacos de pollo para las festividades, acompañados de lengua rellena (de la cual me arrepiento también, de no pedirle la receta jejejeje) , también tengo la costumbre de contarles a mis hijos, los simple que era la vida cuando éramos niños, que en lugar de jugar call of duty, jugábamos venados y cazadores, yerbis o la lleva, que para hablar con un amigo no teníamos que escribirle whatsapp , simplemente tocar a su puerta y sentarnos en la acera durante largas horas, (aunque a veces salían tíos y nos decían bichos, o algo así jejeje), que no nos importaba que tipo de ropa llevaba nuestros amigos ya que lo único que buscábamos era su amista, etc. etc, Saludos y creo que en nosotros esta , que esas bellas experiencias que tuvimos de niños, nuestros hijos las puedan disfrutar.

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  4. A todos los aprendices del arte de preparar tamales, les garantizo con algo de sarcasmo que dominarán la técnica a la perfección, cuando sean capaces de realizar de forma diestra la segunda parte del quinto paso…”poner harina constantemente con una mano, mientras con la otra mano se revuelve sin parar hasta que la mezcla quede de consistencia fluida y suave”….cuando se es capaz de sostener con una mano una cuchara de madera y mezclar siguiendo un movimiento circular, mientras que con la otra mano se realiza un movimiento vertical para agregar a la mezcla de forma lenta la harina, y sin que los dos movimientos entren como dirian los físicos “en resonancia”….es porque el que lo hace se podría llamar un profesional de los tamales……si no pregúntenle a Sofia

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