Mama ¿Dónde está Minnie?


Eran las 9 de la noche, hora de ir a dormir y todos revoloteábamos por la casa buscando a Minnie. Recuerda dónde la viste por última vez – te dije mientras revisaba el carro.- ¡Para que aprendas a ser más ordenada! – Te dijo papo mientras buscaba debajo del sofá – Y tú corrías de un lado para otro mientras llorabas desconsolada porque Minnie no aparecía por ninguna parte.

Papo regresó al centro comercial a buscarla. El creyó haberte visto con ella cuando nos dirigíamos al parqueadero – pudiste haberla perdido allí – pero no, desafortunadamente papo no encontró nada.

Vamos a dormir Emily, te prometo que yo seguiré buscando y muy seguramente he de encontrarla-. Te acompañé a tu cama y me dijiste gracias mama,  abrazaste a rosadito y lloraste hasta quedarte dormida.

No tengo idea cuándo ni dónde le fue dada forma a Minnie (muy seguramente en China o Taiwán), pero si sé que llegó a tu vida cuando apenas tenías ocho meses. Estábamos en Houston visitando a la tía Yanet y su vecina Cristina te la regaló una noche antes de regresarnos a casa. ¡Fue amor a primera vista!, ya no quisiste soltarla y de ahí en adelante siempre la puse en tu cuna para que durmiera contigo. Fuiste creciendo y tu misma  decidiste que Minnie sería tu compañera, tu amiga y últimamente, tu hija.

Tendrías poco más de dos años, cuando una tarde de Febrero fuimos a realizar la anual declaración de impuestos. Había nevado, hacía mucho frío y por supuesto tú llevabas puestos pantalones de nieve, chaqueta, guantes, gorro y bufanda. Minnie iba colgando de tu mano cuando nos subimos al taxi. Una vez allí, la calefacción hacía imposible aguantar tanto abrigo así que comenzaste a quitarte cosas. Llegamos a nuestro destino. Con una mano agarrabas la mía, con la otra sostenías tus guantes y rápidamente  te diste cuenta que Minnie no estaba contigo. Fue una diligencia bastante difícil porque tú no parabas de llorar pero finalmente terminamos y regresamos a la casa. Papo trató de contactar la empresa de taxis pero fue inútil. Minnie se había perdido. Tu llanto me conmovía mucho sobre todo porque tú con apenas dos años no solo experimentabas por primera vez el dolor de una pérdida, sino que también sentías culpa y eso me parecía terrible. Tú llorabas y te lamentabas por haberla olvidado en el taxi y decías que ahora Minnie podría estar sintiéndose sola y triste. Yo no podía permitirte ese sentimiento, tenía que aliviarlo de alguna manera así que te dije que Minnie no estaba triste porque ella se había ido de vacaciones en el taxi. Te dije que ella había decidido quedarse en el carro y se había ido de paseo. Mi estrategia funcionó y tu comenzaste a sentirte mejor muy pronto. Varios meses después, un día cualquiera de compras en Zellers, pasando por la juguetería, saliste corriendo con una maravillosa sonrisa en la cara y regresaste con Minnie en tus manos diciendo: ¡Mira mama, Minnie volvió de sus vacaciones!

Nunca hablamos al respecto. No se si realmente creías que era tu amiga regresando de sus vacaciones, o a tu corta edad sabías que era otra, pero me seguiste el juego.

Anoche, casi tres años después, tus palabras me hicieron recordar a Minnie Primera y Minnie Segunda. Y no pude evitar preguntarme, ¿Por qué me das las gracias?, ¿Será porque sabes que he de encontrarla otra vez? Porque en tu pequeño mundo mama siempre tiene todas las respuestas y encuentra todo lo perdido?

Desafortunadamente mi niña, eso no siempre será posible. Si pudieran las ausencias humanas llenarse con otras de parecida forma y color, o las culpas y dolores pudieran mitigarse con historietas y vacaciones; yo sería la primera en estar a tu lado para remendar cada una de tus penas.  Pero la vida es un poco más complicada y encontrarás por el camino procesos que tendrás que aprender a afrontar tu solita. Pero por ahora no te preocupes princesa, que mientras llega  ese momento, yo trataré de evitar cualquier dolor que pueda entristecer tu corazón, y por supuesto, lo haré en compañía de Minnie.

PS. Afortunadamente esta vez Minnie ni se perdió ni se fue de vacaciones, solo pasó la noche en compañía de los juguetes de Alejandro 🙂

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Posted on June 4, 2012, in Español, In My Life and tagged , , . Bookmark the permalink. 2 Comments.

  1. Hola Sofía, qué bonita historia, de verdad que eres una gran escritora, hasta novelas podrías empezar a redactar o Cuentos infantiles. Emily cuando pueda leer tus cuentos va a gozar mucho. Animo, espero seguir leyéndote. Emi

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  2. Luz Stella Prada Rueda

    Que divino relato!! que bonito tener una mamá tan consagrada y tan consentidora… definitivamente mis sobrinitos tienen la mejor mamá del mundo…. un abracito para toda la familia…

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